miércoles, 18 de marzo de 2020

7-8 marzo Transgrancanaria 128km 7.800 metros positivos (sólo 95km...)

Llegaba a Las Palmas con mezcla de sensaciones. Inseguridad de saber si estaba recuperada de la Rovaniemi de hace tres semanas a nivel mental y físico, ilusión por ganas de ver a mi gran amiga Elena y emoción por volverme a poner un dorsal aquí por cuarto año.

Por delante 128 quilómetros y 7.800 metros de desnivel positivo. Genial porqué igual que el último año que la hice, la carrera salía de la playa de Las Canteras, cinco minutos caminando de casa de mi amiga. Viernes, a las 23h. Por delante, 30 horas para conseguirlo.

Jueves llegué a la isla por la mañana, relax y por la tarde como siempre a recoger el dorsal a Expomeloneras con mi amiga y su pareja, y luego a cenar allí al lado a un italiano que nos encanta y vamos cada año que he ido a la carrera.




Ya viernes a despertarse sin despertador, a pasear por la playa y meter las piernas en el agua del mar que va genial y ya siesta después de comer y luego a preparar la mochila y relax. Y ya sobre 20.45h a ponerse el “traje de noche”, cenita, últimos preparativos y tranquilamente hacia la salida.




Con mi gran amiga Elena

Después de 13 años compitiendo, los mismos nervios. Risas, fotos, abrazos y a colocarse en el cajón de salida con la gran voz del amigo Depa amenizando la jornada.
3, 2, 1.... A correr! Para mí fatal jeje... Prefería cuando antes salía des del faro y ya a subir. Los llanos y las ansias de la gente hacían estas salidas agónicas. Suerte que este año por la marea el tramo de playa fue más corto y el resto a lo largo del paseo marítimo, que aunque también era agobiante por el ritmo en el asfalto, al menos no te hundías y la gente iba animando. Y ya al salir del paseo se hizo la tranquilidad. Por fin, subida en pista y sólo los corredores en tramo ancho que permitía a cada corredor coger su ritmo sin obstáculos.





Una noche tranquila, buena temperatura, y a disfrutar.

Me encontraba genial e iba haciendo. Subida, bajada… Y vuelta a empezar.

Llegué a Arucas (km 16.5), primer avituallamiento, con casi 1 hora de margen, así que bien. Comí algo, rellené agua y salí. Prefería no perder tiempo que luego pudiese necesitar.

Y ya de camino al siguiente control justo tenía un hombre delante que llevaba mi ritmo así que fue genial durante unos quilómetros al menos notar la presencia de alguien para que la noche pasase más rápido. Se notaba que había descansado bien los días antes porqué en ningún momento noté la sensación de sueño. 





Ya llegar a Teror (km 27.5) se hizo largo, parecía que no llegaba. Aunque las subidas iba bien, a buen ritmo y no se me hacían pesadas. Llegué 50 minutos antes del corte. Lo mismo, comer algo y salir, sin perder mucho tiempo.

Ya quedaban pocas horas de noche. A ratos pensaba en los primeros, que seguramente ya habrían cruzado el meridiano de la carrera. Realmente qué fuertes están… Y qué floja estoy yo jeje… Tengo un vago recuerdo de este tramo pero lo que sí recuerdo es que me encontraba bien. Me daba cuenta que habían muchos extranjeros. De hecho en el siguiente control los voluntarios me dijeron que suerte de hablar con alguien en castellano. La temperatura seguía bastante controlada, hacía fresco a ratos pero con lo que llevaba iba bien.

Y llegué al siguiente control, Moya – Fontanales (km 39.5), un minuto antes de las 7h y con 40 minutos sobre el corte. Ya hacía rato que estaba amaneciendo con lo cuál, saqué la gorra, guardé el frontal, rellené agua, comí algo, y a tirar. Salí tan rápido que me dejé los bidones que había rellenado y tuve que volver, suerte que me di cuenta muy rápido jeje… 

Mientras me iba recolocando todo por el pueblo iba detrás de los corredores que iban delante de mi y de repente escuché una chica que decía que nos habíamos perdido porqué no había marca. Total, a retroceder, por suerte fue muy poco, pero de ahí a lo de no seguir a nadie, sólo a las marcas, cualquier despiste lo puedes pagar caro. Hacer quilómetros de más y perder minutos no agrada ni beneficia a nadie.

Para variar, tocaba subida, una larga bajada, y luego subida otra vez. Este próximo avituallamiento tardó muuuuucho en llegar. Y empecé a preocuparme del tiempo de corte porqué no me quería comer el margen que llevaba. Finalmente llegué con 45 minutos sobre el corte. Lo mismo, unos escasos minutos para comer, beber y salir. Se empezaban a ver ya abandonos.

Esta parte que venía ahora era muy bonita. Bosques verdes, vegetación, vistas chulas. La disfruté muuucho. Iba lo más rápido que podía, y pensaba que no iba mal, aunque más tarde me di cuenta que no iba tan bien como me pensaba...




El momento de risa fue cuando un corredor que sería de un país de Sudamérica pero no sé decir de cuál, y que por la noche habíamos coincidió, me preguntó si quedaba mucha subida. Ya le dije que esto no había hecho más que empezar jeje… 

Se presentía un día caluroso. Aproveché para ponerme crema del sol. Y fui haciendo. El próximo avituallamiento era Artenara y allí ya estaría mi amiga Elena esperándome. Genial un poco de apoyo psicológico!! Tenía por delante una larga subida, luego sube-baja y subida. Fui haciendo, disfrutando pero sin perder tiempo. De estómago iba bien y niveles azúcar también, así que genial. Este tramo pasaba por pequeños núcleos de población, dónde también se veía a turistas, increíble! Porqué era rincones perdidos.

Y por fin, llegué a Artenara, km. 63, con 45 minutos sobre el corte. Genial ver allí a Elena, me senté unos segundos. Aproveché que Elena me traía Aquarius, y me tomé también yogurt líquido. Y ya tiré. Le dejé a Elena algo de comida porqué llevaba demasiadas cosas y no las iba a necesitar seguro y tenía que llegar al siguiente controlo lo antes posible y aligerar la mochila me iría bien. En la salida la noche anterior la gente iba con minimochilas y yo super cargada...




No era tonta y sabía que iba tarde aunque mi sensación era de ir a buen ritmo. Era extraño.

Más corredores abandonaban en este control.

Salí con ganas y los ánimos de mi amiga Elena pero preocupada por el tiempo. Este tramo no fue fácil y se hizo largo. El calor apretaba mucho ya. Venía larga subida y larga bajada. 

Intenté ir lo más rápido que podía pero no era fácil. El cuerpo daba lo que daba. Veías gente ya muy agotada. Ya cuando estaba en la parte de bajada me volví a encontrar con este hombre que por la noche llevaba mi ritmo y empezamos a hablar porqué le dije que subiese un poco el ritmo ya que íbamos justos para llegar a Tejeda por lo que nos quedaba después. Era vasco. Me dijo que iba rallado porqué en su GPS le daban más quilómetros de los que decía la organización. Cuando le escuché me cuadró porqué no íbamos mal de ritmo pero tampoco podíamos hacer nada en ese momento por mucha rabia que nos diese. Se veía un hombre vasco y fuerte y con experiencia, así que creía de sobras lo que me decía. No nos quedaba mucho para llegar a Tejeda bajo un enorme calor. Me dijo que él ya plegaba porqué pasaba de ir así. Yo por dentro sólo pensaba que iba a llegar casi 1 hora y 25 minutos más tarde que la última vez…. Qué bajón. 

Llegué a veinte minutos del cierre, al menos había más corredores como yo. Mi amiga Elena animándome y ayudándome en todo. Estaba muy desanimada pero intenté comer algo. Y decidí intentarlo. Había voluntarios que me animaron también. Y salí, consciente que tenía por delante una larga subida que ya conocía al Roque Nublo, siempre es la parte que se me hace más dura. 

Y fui haciendo, iba cansada, lenta pero iba haciendo. Realmente era una subida bonita. Al cabo del rato vi a un chico con un ritmo fresco detrás de mí. Era el escoba, la verdad que me animó mucho y me ayudó a desconnectar del agobio. Y se quedó con otros corredores que pasé y  conseguí llegar al Roque Nublo cinco minutos antes que el cierre. Qué pena, ni una foto pude hacer.

Y ya bajada a Garañón lo más rápido que pude y fui pasando a gente. Y la subida intenté ir rápido con vistas super bonitas del atardecer sobre el Roque Nublo. Llegué a Garañón unos 10 minutos más tarde de la hora que cerraban pero como allí no había tiempo de corte la organización no me podía parar así que decidí seguir adelante. 




Allí también abandonó mucha gente pero yo lo quise intentar. Se animó a seguir un corredor de Mallorca, Pep, un hombre mayor y fuerte. En ese momento me encontraba genial. A diferencia de otros años que hacía mucho frío en Garañón, este año se estaba bastante bien. Como no, mi amiga Elena allí animándome y ayudándome en todo. 
Y ya salí, con el frontal preparado porqué en breve haría falta. Venían más corredores detrás así que no éramos los últimos.

Fui haciendo con Pep detrás. Íbamos a buen ritmo camino del siguiente control pero la bajada de piedras hacía Hierbahuerto se empezó a atragantar, el bajo ánimo, el dolor de pies y rodilla, el cansancio… Íbamos Pep y yo, y un poco más atrás el escoba canario con una pareja de canarios que decían que íbamos justo y ya no llegábamos seguro al siguiente. Me fui desanimando. 

El escoba dijo que cuando llegásemos a la carretera había un coche de la organización por si queríamos abandonar, dijo también que ya íbamos justos. Pep lo quería intentar. Nos quedaban 6km y 1h15’, era factible, en bajada y llano pero no sé todavía porqué me dejé llevar y decidí tirar la toalla y no intentarlo. Pep al final también desistió y junto con la pareja de canarios abandonamos sin lucharlo. Una pena todo el machaque y sufrimiento para nada. Quedaban apenas unos 35km y el desnivel positvo estaba práctivamente todo hecho ya. Pero bueno, había sido un buen entreno...

En momentos así todo se te viene abajo pero has de ver el lado positivo, no me había lesionado, la diabetes genial y me llevaba casi 100 quilómetors y 7.800 metros positios para casa. En la balanza del lado negativo me pesaba el pensar si ya no estaba hecho para estas carreras que cada vez ponían tiempos de corte más ajustados y no podias llegar sinó era un “runner”. Pero bueno, ya la había acabado 3 años anteriormente, así que por uno que no tampoco era un drama… 

Sí que me chafó un poco más al abrir el móvil y ver un mensaje de Alfonso de Territorio Trail que debido al Coronavirus habían pospuesto la Marathon des Sables para finales de septiembre, y yo con todo comprado y preparado…

TO BE CONTINUED.

miércoles, 26 de febrero de 2020

15-16 febrero ROVANIEMI 150 (150km 1.355m positivos en la Laponia finlandesa, Círculo Polar Ártico)

Llegué a Rovaniemi miércoles noche y nada más ver el aeropuerto lleno de nieve me enamoré. Sé que los sueños si los deseas de corazón y con muchas ganas, tarde o temprano se cumplen. Y el jueves lo dediqué a cumplir un sueño: ir a ver a Papá Noel :)) Estaba emocionada como una niña.
Esos minutos de estar con él su despacho fue increíble. Justo delante de la casa de Papá Noel está la línea donde empieza el Círculo Polar Ártico y me encantó también, lo tienen todo increíblemente bonito. Es Navidad cada día.
























Y algo que me fascinó, la cantidad enorme de nieve que tienen. Incluso Rovaniemi está sobre nieve, podrías ir con esquís hasta el supermercado  :))
Y la gente es muy amable y una sociedad muyyy civilizada, un gran placer. Ves a los niños que van solos al colegio, eso es señal que las cosas funcionan bien.

Ya viernes, preparativos carrera. Primero era la revisión de material obligatorio y luego el briefing. Se celebraba en el Hotel Santa Claus. Allí estaba Julián, un chico madrileño pero afincado allí que mi amigo Toni me había pasado su contacto y me fue genial porqué me ayudó a resolver muuuchas dudas los dos meses antes. De echo nunca había tardado tanto en organizar todo para una carrera de dos días. Conocí también a Sergio, que repetía el segundo año en bici (la carrera se puede hacer en bici “fatbike”, en esquís de fondo o a pie y habían3 distancias: 66, 150 y 300.
En el control de material veías a gente muy experimentada y hablé justo con una mujer canadiense y ya vi que ganaría ella seguro.

La buena noticia del briefing es que no harían falta raquetas ni botas para el “overflow”, menos peso y menos tiempo perdido entre poner y sacar material. Dijo que en las carreteras habría hielo pero que él no llevaría crampones, yo como los tenía y pesaban poco decidí cogerlos para evitar algún resbalón.
La explicación de Álex, director de la carrera, me sirvió para tranquilizarme y resolver algunas dudas que todavía tenía. Como yo no llevaba pulka propia la alquilé a la organización. Cuando la vi pensé: “Y ésto cómo funciona jeje…” porqué llevaba un cinturón, unos mosquetones, un alambre, cordinos… Por suerte el sistema no acabó siendo tan complicado.
Y ya para el hotel, tocaba la parte más estresante jeje…. Decidir qué meter en ese petate que iría en la pulka, cómo sujetarlo bien a la pulka, y ver qué metería en la mochila.
La previsión de meteo era nublado y nevadas intermitentes con temperaturas mínimas de -15, y menos claro la sensación térmica. Domingo en cambio, a partir del mediodía se esperaba tormenta de nieve y lluvia (porqué las temperaturas eran más altas), y bastante viento.

Después de unas horas y decidiendo qué llevar, petate cerrado. Se me había hecho un poco más tarde de lo que esperaba y no iba a poder dormir las horas necesarias pero bueno, ya todo preparado! :)

Las noches de antes de una carrera, una cima en una expedición… Se suele dormir a trompicones por los nervios y así fue. Me levanté con tiempo para preparar todo y llegar bien a la línea de salida.

La carrera empezaba a las 9h pero habías de estar allí de 8h15 a 8h45 para firmar una documentación de descargo de responsabilidades, sinó lo hacías tenías una penalización de tiempo. De camino a la zona de salida fui caminando ya arrastrando la pulka como iba a hacer durante la carrera, como había nieve se movía bien y ya pude experimentar cómo resbalaba el hielo del asfalto a primera hora, había gente que me miraba sorprendida y otros que incluso me paraban para preguntar jeje… Un termómetro que había en la calle marcaba -11 grados. Llegué antes de las 8h15 y ya había corredores. 






Empezó a llegar más gente y veías corredores que traían su propia pulka con lo que ya tenían experiencia en pruebas de este tipo.
En la salida conocí a un corredor vasco que había hecho la de 150km a pie anteriormente y este año repetía con la de 66km.
Nervios, emoción y también tranquilidad porqué después de tantos preparativos ya había llegado el día, y con la seguridad que llevaba el material que creía que podría necesitar. Me saqué el primaloft y lo metí en la mochila para salir con un poco de frío hasta que entrase en calor y evitar sudar, algo no recomendable aquí.
Por suerte había pocos corredores, todo más sencillo y lo hacía más especial, más auténtico.
Y genial también que no era como los Ultras que ya desde hace unos años la gente sale como si le fuese la vida aunque no sea élite cuando tienen por delante muchos quilómetros y horas.





3, 2, 1… En marcha! Por delante 150km en el Círculo Polar Ártico para descubrir la Laponia finlandesa, planazooo :))
Salíamos los corredores de las 3 modalidades y distancias a la vez y como es normal, los corredores con esquís y bici salieron muucho más rápido.

Salí a buen ritmo y cogiendo sensaciones de cómo sería correr con una pulka, y ya iba viendo en qué nieve se movía mejor y en qué situaciones era más factible que volcase.
Tenía 10,9km hasta el primer check-point todos por el río, pero no un río como tal sinó cubierto totalmente de nieve y con un ancho espectacular, muy chuloo! Y lo ideal era ir buscando la traza más cómoda y compacta para avanzar mejor.



Tramo hasta el primer check-point: https://youtu.be/PVuZQRejmxQ

Al poco ya entré en calor y ya empezó a nevar, por suerte no en gran cantidad. De camino al check-point 1 (Porohovi) estaba Julián que me hizo un par de fotillos y luego me esperó en el check-point para ver qué tal iba.



Rellené agua porqué en el siguiente check-point no había agua con lo cuál iban a ser cerca de 34km sin agua.
Los voluntarios muy amables :)



Me recoloqué todo, dosis de insulina y lista para salir!



Al poco de salir del control habría hielo y tuve la primera crisis con la pulka jeje… Se volcó un par de veces y me costó enderezarla y no caerme yo con el hielo. El tema estaba en que la pulka estaba atada a mí con dos palos más largos que una escoba para dominarla mejor. De la pulka salían dos cuerdas que iban por el interior de estos palos y al salir por la otra punta del palo se ataban con un diminuto mosquetón a un cinturón que llevaba yo.

Ya giramos hacia el otro lateral del río y dejamos el río y nos metimos en el interior de un tipo de urbanización con casas preciosas rodeadas de nieve, y pinos y abetos por todos lados, idílico vaya!

Seguía nevando a ratos. El segundo control era Sinettäjärvi, a 10,3km.
Pasó la parte de casas y nos adentramos en unos bosques preciosos, que país tan increíble y sólo llevaba 3 días y había visto una pequeña parte. Cuando en el briefing nos dijeron que había tramos de carretera, yo me imaginé las típicas carreteras pero no, estaban completamente cubiertas de nieve cómo si fuesen pistas de montaña.



Luego entramos en zona de senderos más auténtica y bonita pero donde era más complicado avanzar y tenías que estar más pendiente de la pulka para que no volcase, y si lo hacía, levantarla lo más rápido posible. En este tramo me crucé con un corredor con esquís que tampoco podía avanzar muy cómodo, y unos con esquís que iba mejor que nosotros.


Buenas sensaciones de momento y la pulka y yo estábamos  haciéndonos guay jeje… Llegué al segundo control  (SINETTÄJÄRVI, km 21.2) dónde sólo era firma y salir. Bufff madre mía, llegaba un sendero nada uniforme dentro del bosque y con bajada y mi pulka se lo pasó en grande haciendo vueltas de campana y yo maldiciendo todo e intentando arrastrarla, suerte que fue corto per intenso jeje… Peor veía que lo estaba pasando un corredor que había metros más arriba que iba con esquís. Y después de este tramo de montaña rusa emocionante, venía ya una larga y abierta planicie, eran 23 quilómetros atravesando dos lagos. 





Se hicieron muyyy largos mirando a un horizonte que no llegaba nunca, iba nevando pero de manera moderada, igual que el frío, que era bastante soportable. Este tramo ya se estaba haciendo largo, después de los lagos el camino te llevaba pasando cerca de algunas casas preciosas cuando ya anochecía. Para luego alejarte de cualquier foco de luz y vida y meterte en la montaña profunda. La verdad que era un lujo no dejar de pisar nieve en ningún momento.


Y ya tercer control (VITTAVAARA, km 44,28), aquí ya sí que había agua para coger. Seguía con niveles de azúcar bajos y comiendo a tope para intentar subir pero se notaba el esfuerzo que supone ir arrastrando la pulka, y las bajas temperaturas que también hacer aumentar el gasto calórico. Aquí ya hacía rato que había parado a ponerme el frontal, sobre las 16.30h empezó la luz a lentamente ir aflojando y a las 17.30h ya era negra noche. Me encantan las noches en carrera, es una conexión más profunda con la naturaleza.
Ahora venía un tramo de 14km, menos mal más corto, menos horas sin ver alguna luz. 
Dentro de sendero, pista, sendero, pista… Y a pasar estos quilómetros. La mente a ratos allí conmigo, y otras que se esfumaba y dejaba allí a mi cuerpo. Parece mentira que la carrera no llegaba a penas a 1.500 metros de desnivel positivo pero tirando de la pulka no eran fáciles tampoco. Aún y entrar en plena noche no hacía un gran frío, o al menos al estar en movimiento no se notaba mucho. Sólo al parar que te habías de poner cerca del fuego que muy amablemente mantenían los voluntarios.
Los últimos quilómetros antes del check-point llevaba enganchado a mi a un corredor con esquís que iba cansado y me dijo que no me quería pasar, que prefería ir detrás de mí.


Y ya en el cuarto control (MORAJÄRVI, km 58,38). Caía nieve, pero tampoco en grandes cantidades. Aproveché a sacar un poco de jamón serrano que me había comprado mi madre, la verdad que no se saborea tampoco como tomándolo al solecito con una cerveza pero entra genial y el cuerpo lo agradece! Y me hizo ilusión también compartirlo con los voluntarios que habían en el control. 
Y ahora llegaba el famoso puente que nos habían advertido en el briefing que algún corredor se había caído. Me paré en seco porqué no me esperaba que ya estuviese allí y venía por un sendero, y fue al pararme de golpe que mi pulka no se paró como yo y se fue para el lado en un intento involuntario de caerse al río, total que tuve que tirar los palos y al suelo para subirla, madre mía, se me escurría de las manos pero solo pensar lo me supondría que la pulka se cayese al río, hizo que tuviese fuerzas para cogerla. Y ya pasamos poco a poco el puente sin problema y ahora sí que venía un quilómetro muuuyyy pesado por dentro de un sendero de bosque de sube-baja con nieve y suelo muy inestable dónde la pulka era incapaz de no atascarse y se hizo largo y muy pesado por el hecho de tener que estar todo el rato pendiente de la pulka…Vaya, de esos tramos que vas maldiciendo todo jeje…



Y ya una vez fuera de esta parte, empezaba un camino más cómodo y fui haciendo, distrayéndome con lo que podía. A ratos a lo lejos veía algún frontal pero nada, igual eran hasta imaginaciones mías, iba completamente sola. Me encanta la noche porqué es una conexión más auténtica con la naturaleza aunque quizás en esta carrera con tantas horas seguidas sin luz necesitas más poder encontrarte con alguien aunque sea para distraer la mente.
Y ya llegué al siguiente control, el quinto PEURAJÄRVI, km 69.7, iba bien con los tiempos de corte, al menos de eso no me tenía que preocupar. Aproveché el fuego, había agua caliente así que el placer de tomarme una infusión caliente, saqué mi taza y una infusión que llevaba y me sentó genial. Y no me quise demorar mucho más, agradecí a los voluntarios su cordialidad y para adelante contenta porqué aunque había tardado más de lo que mentalmente y físicamente necesitaba, el próximo control ya pasaba el ecuador de la prueba y era el único control “caliente” de la carrera dónde se podía dormir el que quisiese. Y ya salí, tenía por delante casi 10 quilómetros para conseguirlo.

No recuerdo exactamente qué tipo de terreno era pero sí que fue “mortal”, me empezó a dominar el sueño de una forma implacable. Normalmente la primera noche la llevo bien, sin sueño, pero imagino que estaba pagando el descansar poco después de los días intensos de trabajo, y sobre todo la noche de antes dónde me alargué con los preparativos de todo y se me hizo demasiado tarde y no pude dormir mucho. Así que bajé el ritmo indominablemente, quería avanzar más rápido pero era imposible, a ratos cerraba los ojos (era lo bueno de ir todo el rato sobre nieve, que podías avanzar mientras descansabas un poco con los ojos cerrados). Y así fui pasando como pude quilómetros hasta que por fin llegué a KUUSILAMPI, km 79,2. Por fin ya había pasado el ecuador de la prueba, ahora ya era cuestión de empezar a descontar quilómetros. Como en cada check-point, no te podías olvidar de firmar al entrar y al salir. Nada más llegar un voluntario me ofreció mi “kit de diabetes” que allí me estaban guardando. Se lo agradecí pero les dije que no me hacía falta y muy amablemente se lo volvieron a guardar. Y ya entré, había varios corredores, qué placer  poderte sentar un rato al calor. Había también agua caliente y pude hacer un té mientras aprovechaba un rato a cerrar los ojos tranquilamente. Rato antes me había planteado quedarme a dormir una hora pero como tampoco quería arriesgar e ir justa de tiempo, y parecía que me había despejado, pues decidí continuar así que sólo aproveché a estar una media horita hasta las 5.30h allí caliente y descansando. Había cuatro corredores que abandonaban. 

Sin más, me levanté, volví a recolocarme todo y a salir. Cada vez que te quitabas la pulka, volvértela a poner era volver a situar todo, mochila, riñonera y cinturón de la pulka en convivencia. Había tenido ratos durante el día anterior que al no llevarlo todo bien puesto y ajustado, y llevar el cinturón de la pulka demasiado abajo, había tenido que tirar más de la zona lumbar, y había sentido bastantes molestias.
Salí fresca pero esta frescura duró poco porqué me volvío a pillar un sueño implacable que me hacía ir dando tumbos y a avanzar muy poco a poco, era incapaz de dominarlo. Hasta que al final saqué el móvil de la mochila, asenté mi pulka a un lado del camino sin salirme de la traza para no hundirme, me senté encima, parecía que no tenía frío pero estaba segura que al parar me volvería. Puse el despertador diez minutos, cerré los ojos, cabeza encima de los brazos y a descansar. Para mi sorpresa, e imagino que por el “miedo” a no pillar demasiado frío, me desperté 3 minutos antes, y ya me levanté, guardé todo y me puse en marcha. Volvía a tener energía! Pero este sistema que la segunda noche de otras carreras me había durado mucho, aquí no funcionó tanto.  Al poco volvía a ser víctima de un sueño implacable. Cuando empiezas a ver alucinaciones te das cuenta que el sueño te domina por completo, esos abetos que me parecían personas…. Por suerte a partir de las 7h30 empezó ya a clarear y aunque no fue automático empecé a despejarme un poco pero seguía sin ser capaz de coger un buen ritmo. Cuando me quité el frontal aprovechando que estaba en un paisaje idílico me senté un momento encima de la pulka y saqué un par de Donuts que los tenía preparados para un momento que necesitase gasolina mental jeje… 





Y ya seguí mi camino, este check-point estaba a casi 37 quilómetros con lo cual también llegar se haría muyyy largo. Cuando rato más tarde el sueño me volvió a cazar me arrepentí de no haber cogido el MP3, pensé que al ir tantas horas solas valía mucho la pena ir muy atenta y que además con el frío la batería duraría nada pero ahora me hubiese ido genial, así que busqué recursos y saqué móvil, activé un momentos los datos y me descargué un programa que me gusta mucho que se llama “Territorio Trail” de Aragón Radio y me puse a escucharlo. Dura 1h 20 minutos aprox, que me sirvieron para distraer la mente y al mismo tiempo despejarme. La escena era cómica, al no llevar auriculares lo llevaba con voz como un transistor en un guante que colgaba del bidón porqué nevaba un poco y para que con el frío no de descargase mucho… Así iba jeje…

Y así seguí, haciendo quilómetros que parecía que no llegaba nunca el próximo check-point. El día aguantaba tapado pero sin excesivo frío, la previsión era de tormentas a partir del mediodía/tarde.
Y bastantes horas más tarde llegué al próximo CP, justo un rato antes de llegar iba por un sendero de bajada y me topé delante con dos corredores a pie de la de 300km, que iban un poco lentos, como en la bajada la pulka te domina y es imposible frenarla, les pasé y preferí seguir porqué  yo iba a un ritmo un poco más rápido. Hacía un rato me había animado pero rato antes estaba en completo bajón al ver que después de tantas horas no llevaba el control, y dudaba si incluso podría acabar, porqué me diese tiempo y por mi mente totalmente agotada. Empezaba a nevar con cierta fuerzo y viento, la previsión del tiempo no se había equivocado nada.

Llegué al check-point TORAMOKIVALO (km 115,8), no iba ya muy sobrada de tiempo con lo que no me podía entrener mucho. Los corredores que pasé con la pulka al llegar al control dijeron que abandonaban, woww me soprendió porqué no estaban ni en la mitad de su carrera. En el CP también estaba la corredora inglesa y algún corredor más que abandonaba, además de todos las personas de la organización. Llené agua, me puse la chaqueta Goretex y cuando fui a salir nevaba y venteaba bastante, me preguntó el responsable del CP si quería continuar, en ese momento me salió de dentro un YESSSS enorme. Le dije que con todo lo que había sufrido para llegar hasta allí, no podía abandonar ahora. Y ya tenía el frontal preparado porqué no tardaría en volver a hacer falta (madre mía, otra vez de noche…!). 
Y salí con mucha energía, para entrar en calor y también por fin por superar el bache de motivación de hacía un rato. Ya veía el final, aunque psicológicamente era duro ahora que el otro CP estuviese a 25 quilómetros, sabía que ya era el último antes de meta, ya veía el final! :)

Empezó a nevar bastante y sobre todo el viento que no te dejaba levantar la cabeza. Fui haciendo, intentando llevar buen ritmo, me notaba genial, con energía. Me quité el Goretex, a pesar de que nevaba tenía demasiado calor. Y seguí intentando perder lo mínimo de tiempo. Ya oscureció de nuevo y volví a encender el frontal. El viento empezó a subir, era imposible mirar las marcas porqué el viento te golpeaba la cara y hacía daño con la nieve, así que iba mirando al suelo intentando seguir las señales pero no tenía mucha pérdida, era un pista bastante amplia, y hasta que después de un giro radical a la derecha, y un rato más, entramos en un lago enorme donde la niebla no te dejaba ver nada. Allí ya llevaba unas horas y empezaba a hacerse otra vez largo porqué tenía la sensación que había hecho muchos quilómetros pero al final no era así. Al entrar en el lago enorme que antes de la prueba Julián ya me advirtió que suele soplar mucho viento, pasó eso, un vendaval intenso con nevada, de esas tormentas épicas, no se veía nada. Al final tuve que parar a ponerme el Goretex y menos mal de la gorra, que me servía para al llevar la cabeza agachada me tapase la nieve y me hiciese menos daño la cara. Iba solamente guiándome por las marcas de los esquís, de las bicis, de las motos… Sólo rezaba para que el viento no las tapase. No se acababa nunca, salí del lago y cuando parecía que llegaba al control, salí, y al rato dentro de otro lago… Qué locura mental, menos mal que había empezado a pasar alguna moto de nieve preguntándome cómo estaba. El Goretex empezaba a dejar de hacer efecto y me empezaba a notar muy mojada, veía que tenía acumulada nieve por todo el cuerpo y la pulka ni se veía, toda cubierta jeje… Y lo peor que al empezar a llover todavía calaba más.

Y por fin, llegué al control, POROHOVI 2 (km 140,34) :)) La corredora inglesa que parecía que también acababa de llegar, ya se iba, le pregunté si la luz roja Petzl que había encontrado era suya y me dijo que sí y se fue. Había algún corredor más, hasta uno con bici. Me sacudí la nieve, me puse los guantes un momento al fuego, rellené un bidón con agua caliente y me recoloqué todo y salí. Seguía baja de azúcar como las últimas horas dónde había tenido que comer bastante. Intenté no demorarme mucho, me volvía a poner la pulka y salí, qué frío tenía, iba empapada. Y no dejaba de nevar. Qué ilusión, no quedaba nada, lo había conseguido, un último esfuerzo y ya estaría. Y no fue fácil porqué a penas se veían las marcas de la organización por la nieve y el viento, e iba siguiendo las huellas del suelo que a ratos costaba ver por el viento y la nieve que caía, sólo esperaba no perderme. Rato más tarde se me acercó una moto de nieve, al hablarme en catalán reconocí que era Àlex, el organizador, me preguntó cómo estaba y me dijo que me iba a remarcar el camino con la moto de nieve y me fue genial para tener una mejor marca para seguir. Y cuando se fue yendo lo fui siguiendo con la mirada para ver dónde se iba porqué era allí donde tenía que dirigirme yo, la línea de llegada, y qué bajón ver que su figura se difundía a lo lejos, lo que significaba que quedaba mucho. Miraba el suelo sin levantar la mirada, siguiendo las marcas, a rato giraba un poco la vista hacía atrás para ver qué tal mi pulka. Qué frío hacía y qué mojada estaba. Intentaba focalizar mi mente en otras cosas, y aunque tardó, llegué a meta!! Qué emoción, qué alegría, qué felicidad!!! 40 horas 15 minutos, nada más llegar Álex me felicitó, me dijo que tenía mucho mérito aguantar porqué las condiciones estaban siendo muy duras por el tiempo. 

Me quité la pulka, tiré la mochila y me quité la chaqueta Goretex y entré en una casita calentita dónde estaba Álex, un corredor y la corredora inglesa que cuando Àlex le entregó la copa por llegar tercera entendí porqué todo el rato me huyó, quería esa copa. Pero no me importó, yo estaba tan feliz de haber podido acabar que me daba igual la posición. Buff qué alegría!!!! :) 

Al poco de estar allí llegó Julián que estaba repartiendo corredores. A pesar del calor que hacía allí ya empecé a temblar de frío. Àlex nos repartió las medallas a los tres que estábamos allí. Como debía estar que ni pensé en hacerme la foto de Finisher. Gracias a Álex que me lo dijo y a pesar del frío que tenía salí, madre mía, me escuchaba el traqueteo de los dientes, estaba calada y muerta de frío. 



Y ya Julián nos llevó a mi y a la corredora inglesa a nuestro hotel y enseguida entré, tiré todo, y a la ducha caliente, qué enorme felicidad sentía de haberlo conseguido, no se puede explicar con palabras. Todo había merecido la pena. Ahora tocaba disfrutar de lo conseguido y recuperar cuerpo y mente… Y a pensar en la próxima ;)

jueves, 23 de enero de 2020

13-17/01/2020 Sierra Nevada: Cara Norte al Pico Veleta (3.398m) y Pico Mulhacén (3.479m) desde Sierra Nevada


Año nuevo, nuevos sueños, nuevas ilusiones, nuevos objetivos :))

Para calendar motores y quemar los excesos de Navidad, una jornada de entreno en Masella con 2 subidas a la Tosa con esquís de travesía ;)





Y ya al lío! ;) Conocer Sierra Nevada y sus principales picos estaba hace muuucho en mi lista de deseos! No podía estar subiendo picos fuera de España sin haber subido antes el pico más alto de la península (el Teide ya lo subí hace 2 años desde la playa ;P ).

Y que mejor que ir en invierno para aprovechar los esquís!

En unas semanas donde tanto en Pirineos como aquí estábamos de anticiclón deseando la nieve, el hielo estaba siendo el principal protagonista.

La primera jornada la dedicamos a una buena sesión de alpinismo: cara Norte (Canuto) al Pico Veleta (3.398m), que con un sobreexceso de hielo había muchos tramos dónde había que luchar para clavar crampones y piolets, y momentos de mucha exposición. Gran jornada de alpinismo y con la felicidad de llegar a la cima del Pico Veleta con acumulación de adrenalina de todo el día ;) Y la vuelta al coche disfrurando de un bonito atardecer
























Al día siguiente para darle un poco de descanso a las piernas dedicamos, la jornada al esquí alpino para conocer a fondo toda la estación de Sierra Nevada, mi chico ya la conocía de hace años pero disfrutamos igual! Días de esos que me encantan, sol y cielo azul! Habían algunas pistas cerradas por falta de nieve pero las que estaban abiertas, estaban estupendas, muy disfrutonas! Aunque hacía sol las temperaturas eran negativas y eso permitía a la estación permanecer con los cañones sin parar de trabajar durante todo el día, no lo había visto nunca!







Y al día siguiente a subir la montaña más alta de la Península! El Mulhacén de 3.479m. Un poco locura salir en invierno desde Sierra Nevada en una sola tirada sin hacer noche en el refugio, pero no nos apetecía coger el coche casi dos horas, y lo queríamos intentar! ;) 
Nuestra idea inicial era hacerlo con esquís pero las condiciones de la nieve y el exceso de hielo nos hizo descartarlo. Así que a las 6.30h de la mañana con -5 grados que marcaba el termómetro, y sensación térmica mucho más baja, empezamos a caminar. Y a las 18.25h estábamos de vuelta en el coche, casi 12 horas... Una vuelta muuyyy chula  y una cima muyy bonita! Tuvimos que utilizar material en un paso de cadenas (Pasó de los Guías), y en alguna travesía porqué había mucho hielo. La nieve estaba muy incómoda de caminar en algunos tramos por las "puntas" muy emblemáticas que había creado el viento por toda la zona. Otra más para tachar de la lista de pendientes! ;P






















El 2020 ha empezado con muuuuuuuuuuuuucha FELICIDAD  y cumpliendo ya deseos pendientes! :) A por más! ;P 


Everest Base Camp (September 2012)